Hay una ansiedad que se desvaneció. Una seguridad que vino a instalarse de la mano de tus palabras, del interés que demostrás por nuestro proyecto.
No leo tantas frases cursis, ni fragmentos de libros románticos. Me sonrío al pensarte, suspiro al recordar tus conversaciones, y hay un aire fresco a mi alrededor.
Esto es sentirse segura de algo, de alguien? Será así, finalmente?
martes, 28 de marzo de 2017
ESTO ES DE VERDAD
jueves, 23 de marzo de 2017
sábado, 18 de marzo de 2017
ADJETIVO POSESIVO. PRIMERA PERSONA DEL PLURAL.
Cada vez que te pienso, que son muchas, muchísimas, durante el día, y la noche, me falta el aire. Y me falta el aire porque cuando te pienso, se ensancha mi corazón, al darme cuenta cuánto significás para mí.
Anoche, una vez más, soñé con vos. Y venías, le acercabas. Y yo, al verte, me sonrojaba, y me quedaba sentada, esperando, con la vista baja. Te acercabas, así, con aire de ganador, y una amplia sonrisa, mientras que todo tu cuerpo gritaba la ansiedad que estabas sintiendo. Con tu palma izquierda sobre mi espalda, y tu mano derecha levantando mi cabeza, suavemente por la barbilla. Y me besabas. Dulce, tierno, intenso. Como siempre. Como nunca antes. Como vos.
lunes, 13 de marzo de 2017
Y TE PIDO DISCULPAS
Me hago cargo de que suelo reventarte con mis idioteces, pero lo que pasa es que cuando quiero acordar ya la bola se hizo demasiado grande y como me siento una pelotuda la sigo remando. Te pido disculpas por las veces que no te dije algo mientras el orgullo me quemaba la boca, debería haber luchado contra eso... esa es mi peor parte y la acepto. Te pido disculpas por quedarme dormida en las películas y roncar como morsa exhausta y por comerme la porción más grande siempre... es que ya sabes cómo me gusta comer y es que a veces no te veo tan entusiasmado como yo. Te pido disculpas porque esa vez que me mandaste a buscar el asado se me cayó al suelo y lo chupó un poquito la perra... y vos te lo comiste todo y yo me hice la descompuesta. Te pido disculpas por negarme a tu terrible odio para con las cosquillas y hacerte saltar cada dos minutos metiéndote los dedos entre las costillas... la verdad es que amo verte reír enojado. Te pido disculpas porque suelo sentir más cosas de las que te digo, soy tan estúpida que creo que podría atosigarte con ellas. Te pido disculpas por el problemón que te hice cuando miraste a esa piba divina en la playa, después me sentí culpable porque yo durante todas esas vacaciones lo relojié al bañero y es que somos humanos. Te pido disculpas porque a veces leí tus mensajes y dejé pasar un rato para responderte, es que la gente nos ha hecho creer que hacer las cosas cuando se nos canta es equivalente a estar regaladas. Te pido disculpas por no dejar que me saqués la remera a veces, la lucha es contra el modelo de perfección que mamamos desde que nacemos, no contra el amor que me das vos... juro que no. Te pido disculpas y quizás me equivoque pero las disculpas son tan sólo por las dudas, suelo pensar que algunas de esas cosas son las que más te gustan de mí. Pero si alguna vez te hice daño, te pido disculpas... y si alguna vez te hice bien, te pido un abrazo.
De la página: "Morite de amor, cagón"
domingo, 26 de febrero de 2017
SI SE ATREVE
❝Si se va a enamorar de mí, no se enamore de cómo me veo por las noches, ni de cómo luce mi cabello despeinado, no se enamore de mi cuerpo, ni de cómo me visto.
Enamórese de mi ansiedad, de mis celos y de las veces que quiero estar sola, enamórese de mis lunares, de mi cicatrices, de mis pecas y de todas las cosas que me hacen imperfecta.
Enamórese de mis berrinches y de cómo me comporto cuándo estoy seria, enamórese de cada parte de mí, sea buena o mala y sobre todo, enamórese de mí completa, o no se enamore.❞
sábado, 25 de febrero de 2017
PERDÓN
Perdón si al decirte buenos días no estoy respetando tu decisión, pero me es imposible no pensar en vos al despertar, si pensando en vos dormí. Perdón por no entender por qué si vos también me querés, me tenés que alejar de vos. Perdón por no poder olvidarte, así, tan pronto, por desear tener algo de vos, quizás solamente tu amistad. Perdón por quererte, por enamorarme de vos, por querer saber si estás bien, si hay algo en que te pueda servir. Perdón por no saber dejarte ir, nene, perdón.
NO MUERDO. NO SIEMPRE.
Puedo darte más de mil motivos para huir despavorido y tan sólo uno para que elijas quedarte y detonar tu corazón.
Puedo meterme en tus canciones, en tus letras, en tu cabeza y en tu piel. Puedo hacer que odies y maldigas aquel día en aquel café. Puedo, si quiero, darte mi amor a cuenta gotas; o dártelo todo junto en un solo día y que te alcance para el resto de tu vida.
A veces soy buena, romántica, empalagosa, asquerosamente dulce, endemoniadamente dulce. A veces me estremece el amor, el sentirme así. A veces no evado mis pensamientos. A veces los suelto como a perros salvajes a atacar yugulares, pechos, cuerpos enteros. A veces también, soy tan fría y mala como el hierro y les doy vacaciones a los sentimientos, les doy soledad y castigo a voluntad.
Puedo estar más loca de lo que crees, o de lo que creo. También puedo ser tan común, ordinaria y aburrida que hasta yo misma me detesto. Puedo ser el mismísimo domingo. Puedo ser todos o no ser nadie. Puedo pelear por vos. Puedo acercarte a mi sol, a mi cama y a mis canciones. También puedo darte todo el espacio que desees y tenerte en un abrir y cerrar... todavía más cerca de lo apropiado para respirar sin dificultad.
Las mujeres somos exquisitas y venenosas. Sólo somos ignorantes de nuestra propia sabiduría. Somos cielo de verano y si nos encabronamos somos de las peores tormentas entre simples paganos.
Las mujeres a veces tenemos más veneno que sangre y podemos picar como abejas dejando el aguijón en tu piel aunque sin morir despedazadas.
Podemos amar hasta la locura o podemos no querer ver tu rostro ni así sea para una estúpida aventura. Acariciamos y rasguñamos, besamos y mordemos, cogemos y hacemos el amor y no hay dardo tranquilizante que nos duerma en la maldición.
Tené cuidado y no dudes en enamorarte de una mujer con sangre, de una mujer caliente, una mujer demente, de una mujer efervescente. No lo dudes porque en esa duda te quedarás parado y rezongando, esas mujeres son un tren que pasa demasiado rápido. No te quedes papando moscas que a esas mujeres no les gustan los idiotas. Actuá rápido con ella, conmigo, con la otra.
Las mujeres somos perras malditas, somos agua bendita, somos lava ardiente, batalla de dioses. Somos guerreras pintadas con barro, poseedoras de amores enormes y capaces de sacarte de tu maldito tarro.
Dejá que te muerda, que te hiera y después pedí piedad si se enoja, si la lastimás. Pedí piedad si decide quebrar tu pecho mientras llora. Pedí piedad porque cuando el lamento pase... pisará tus flores y se reirá a brutales carcajadas de tus malditos y aniñados pensamientos de colores.
Así que... no temas, no mordemos, no siempre.
Autora: Maru Leone